Hoy soñé que los relojes mataban al tiempo,
que todo volvía a suceder
pero de otra manera.
Soñé que las víctimas revivían
y los verdugos volvían a renacer,
puros,
limpios,
sin inquinas.
Soñé que en primavera no llovía,
que ninguna mirada lloraba,
que las manos sólo acariciaban.
Soñé que tú y yo nos encontrábamos
sin pasado ni cicatrices,
con futuro y esperanza.
Soñé que el mundo,
mi mundo,
el que tanto añoro,
era el mundo de todos,
el que todos sueñan.
Solamente soñé.
©
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